MARIA (ZAMBRANO)
En la estación de Malaga no paran de tocar música navideña aun que la navidad ya termino. Mañana se vuelve al "tran tran" cotidiano, levantarse pronto, ir al curro, volver del curro etc. No me preocupa el trabajo, ni la cotidianidad, pero un poco más el frio y la incertitumbre. Llego a Granada demasiado tarde para aprovecharla, demasiado tarde para llamar y decir "¿nos vemos en el Candela?", demasiado pronto para decidir de pasar la noche en vela fuera de la terraza a mirar las luces bailarinas de los coches. Llego a Granada con la sensación que Roma es siempre un poco menos mi ciudad, mi hogar. Me dicen que "parezco un pez fuera del agua" cuando estoy en Roma y puede que sea verdad, no lo sé. Puede también que nunca tenga tiempo para volver a acostumbrarme a mi lugar de origen que ya tenga que irme. De todos modos sigo pensando querer las calles de Roma, los gritos de los vecinos al verme "ciao Ni'", y las preocupaciones de la señora que vive en la primera planta "come stai, ma non torni mai! oh, ma almeno ce l'hai la ragazzetta in Spagna?" me dice cuando me cruzo con ella saliendo del portal. Roma es preciosa y al verla desde fuera, con una visión destacada y talvez lejana, se parece a la Roma de Rossellini, dura pero humana, cruel cuando no te deja respirar pero verdadera, caliente, enfadada e imponente...
Bueno, en la estación empiezan a apagar las luces, la gente sale de las pelis y yo, me acerco a la estación de al lado donde sale mi autobus, destino Granada.
Buonanotte Roma, Buenos días Granada.





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